5 promesas del deporte que cayeron en el olvido

Los amantes del deporte se emocionan cuando surgen las promesas. Se trata de atletas prospectos que tienen todas las cualidades para cambiar la historia del deporte para siempre. Los pronosticadores compiten por mostrarle al mundo sus apuestas sobre los jóvenes astros, lamentablemente para todos, a veces se equivocan.

5 – De Ganso a patito feo

Vicenzo Montella no lo quiere y el Sevilla no consiguió otro equipo que lo fichara. Paulo Henrique Ganso está en una situación deprimente para cualquier atleta, mucho más para la mitad del parque que era considerado en el 2010 como las grandes promesas de Brasil; esperemos que no esté prestando demasiada atención a la carrera su excompañero del Santos, Neymar.

Con la bendición de Pelé incluso era comparado con Zidane. El sueño siempre fue jugar en Europa, ganar la Champion y cabalgar hasta el amanecer… Nunca estuvo cerca de lograrlo.

Quizá fue la mala actuación de Brasil en la Copa América 2011, la derrota del Santos ante Barcelona o el despegue de Neymar, pero Ganso nunca “sucedió”.

4 – Cuando dejas de intentarlo

Derrick Coleman fue la elección #1 del draft de la NBA en el 1990. No era para menos, venía de hacer historia en la liga universitaria como el jugador líder en rebotes (promedió 10.7 por juego durante toda su carrera).

Llevó su atletismo explosivo hasta la liga más grande del mundo, los ojos de todos estaban sobre él, pero resultó en decepción masiva.

Su falta de compromiso con el trabajo era irritante para los Nets y fans por igual. Parecía que solo cumplía con lo mínimo y no estaba interesado por nada más. Eso no significa que su carrera fue mala, incluso fue considerado el rookie del año en su primera temporada, pero simplemente no fue legendaria como se esperaba.

3 – Seguimos creyendo en Gabigol

¿Qué puedes hacer con tu vida cuando te nombran el peor jugador de Italia? Peor aún si eres el jugador que dijo que quería traer una nueva era al Inter.

Gabriel Barbosa salió de Sudamérica a Europa como un posible ídolo apodado Gabigol. Era un pez gordo en Brasil, máximo goleador del Santos, se había ganado el seudónimo además de la bendición de Zito. No pararon las comparaciones con Neymar gracias a su agilidad y a su lado ganó una medalla olímpica de oro.

El 2016 parecía marcar el inicio del imperio de Gabigol. En retrospectiva, parece ser que es una maldición que te comparen con Neymar.

Tuvo una temporada pésima, jugó solo 10 partidos donde anotó apenas un gol. Ahora está de vuelta en Santos para reinstaurar su carrera. Con solo 21 años y talento comprobado, tiene tiempo para darnos un espectáculo de fénix.

2 – Si Messi hubiese sido decepcionante

Qué recuerdos traen Bojan Krkic, el chico maravilla que nos vendieron como la segunda llegada de Messi. No era de sorprenderse, había hecho magia en las divisiones bajas del Barcelona marcando 800 goles.

Con 17 años, siete meses y cuatro días, anotó el tanto de la victoria del Barcelona en los cuartos de finales de la Champions, también era el primer jugador nacido en los 90 en disputar el torneo y destronó a Lio en La Liga como el más joven en anotar.

Lucía indetenible, Rijkaard creía en él, pero la era de Guardiola pensaba distinto. Creció la frustración con las decisiones de Pep porque no le daba suficiente tiempo o no lo incluía en el 11.

Se cansó de la dirección que tomaba el club blaugrana, así que partió a la Roma donde empezó un viaje vertiginoso nada envidiable. Italia no fue afable con él, pero encontró algo de amor en Inglaterra con el Stoke City hasta que una lesión frenó su camino.

Hoy es básicamente un extraño a la competencia entre selecciones nacionales que forma parte del camerino de Alavés.

1 –  El recuerdo de la Linsanity

Jeremy Lin no era una promesa desde que arrancó como los otros nombres de esta lista. Los Knicks lo firmaron en diciembre del 2011 como “relleno” mientras Iman Shumpert se recuperaba de su lesión.

Exigió respeto el 4 de febrero del año siguiente. Parecía que los Knicks se verían otra vez en el lado perdedor del tablero como era costumbre en esa época. El coach decidió probar con Lin, quien anotó 25 puntos, dios siete asistencias y recuperó cinco rebotes para conseguir la victoria contra los Nets. Ni siquiera Jeremy podía explicar lo que estaba pasando.

De ahí en adelanto, “Linsanity” se apoderó de Nueva York por unos meses. El negocio mejoró, los Knicks aumentaron el precio de las entradas, la mercancía de Jeremy se vendía como pan caliente, las acciones subieron y la audiencia asiática tuvo un alza nunca antes vista.

“Linsanity” era exactamente lo que prometía, locura para todos los que presenciaban la habilidad de Jeremy. Todo empezó a olvidarse cuando lo cambiaron a los Rockets, la debilidad defensiva de Lin quedó en evidencia y su poder ofensivo no tenía oportunidad de sobresalir al lado de un poderosos James Harden.

Le tocó el turno de firmar con unos Lakers demasiado ocupados con poner las cámaras sobre Kobe como para darle espacio y tiempo necesario a los otros jugadores.

Su casa ahora está en los Nets, aquel equipo al que ayudó a derrotar en el 2012, donde se ha perdido 127 y ha jugado solo en 37 partidos a causa de lesiones. Es como un recuerdo de una gran era para los espectadores.

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