Desde 1998 hasta el 2000: los años oscuros de la música latina

Viendo el panorama desde lejos, la música latina ha mantenido un dominio indiscutible y exponencial en las bocinas de toda Latinoamérica desde los 90s, sin embargo si miramos la historia a detalle podemos darnos cuenta que no todo ha sido risas y diversión y que las canciones no siempre han pegado, incluso, hubo un periodo de aproximadamente dos años en el que las canciones para recordar son tan pocas que a veces pensamos que salieron tiempo después.

Para 1998 empezaba a caer el imperio de Dj Negro con The Noise, los artistas empezaron a probar suerte con sus propios discos y aparecieron nuevos productores con sus álbumes compilatorios, realmente la cantidad de material que apareció durante este tiempo hasta el 2000 fue gigante pero había un problema: el sonido.

El estilo que se venía manejando durante los 90s con La Industria y The Noise, que era totalmente raggamuffin en su composición, sufrió mutaciones para el 98, se intentaba distanciar del sonido jamaiquino para hacerse más auténtico y así todos los productores de la época empezaron a experimentar.

Fue un asunto más de error que de ensayo, en aquellos tiempos las rolas que se estrenaban no salían de los 100×35 de la isla de Puerto Rico mientras que desde Panamá, El Chombo lograba un buen éxito continental con Los cuentos de la cripta, pero se esfumó muy rápido.

El sonido de aquel pre-reggaetón era rudimentario, ruidoso y con las voces melódicas más desafinadas cortesía de TitoOG Black, Baby Rasta y otros. Básicamente se estaba intentando lo logrado a partir del 2001 con un excelente trabajo de voces y el refinamiento de los sonidos en el instrumental.

Entre los años 98 y 2000 aparecieron discos como Contra todos del Mansión CrewFunky Town Violencia Musical de Héctor y Tito, todos con las mismas características experimentales que los condenaron a quedarse en el underground.

Sin embargo, la otra cara era el rap que vivía buenos tiempos en detrimento del perreo, era el momento de Tempo, Mexicano, Cavalucci, Don Chezina, Lito y Polaco, MC Ceja y todos esos exponentes que se movían con frecuencia en el boombap y que además sazonaban la escena con mucho beef.

Esta época oscura se extendió hasta finales del 2001, cuando Dj Nelson se combina con unos nuevos muchachos de origen dominicano apodados LunyTunes y otro boricua: a.k.a Noriega, para crear el ritmo refinado que se mantiene hasta nuestros días, ese que recordamos en los clásicos de Mas Flow, La Misión 3 El Abayarde.

Con la llegada de esta evolución caen muchos cantantes que no supieron adaptarse a la nueva ola, el nuevo sonido traía baterías mucho más cuidadas, un tempo más lento que el habitual raggamuffin y nuevos instrumentos en las melodías que reemplazaban a los sintetizadores experimentales de los dos años anteriores.

Esta vez la sangre nueva de la producción traía violines, güira, congas, guitarras y cualquier instrumento que diera color al dembow, además de fusionarse con otros géneros como el merengue y la bachata.

Salvo los temas de rap no hay mayores recuerdos de las canciones de esta época y se debe al terrible sonido que traía, algo que por suerte duró poco para dar paso a una nueva era donde la música latina empezaría a tomar el control de toda la industria.

 

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