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El arte en el rap: El día que Kase.O escribió la mejor canción

El arte en el rap: El día que Kase.O escribió la mejor canción

El rap llegó a las calles gracias a las rimas y los poetas, el ritmo fue creciendo, las ciudades están repletas de vivencias y graffitis, el arte se respira en cuadro de Goya y en una canción de rap.

En este marco surge el hip-hop en los Estados Unidos de los años setenta, entre entornos desfavorecidos y tensiones sociales, raciales y políticas que se visibilizaban en ciudades como Nueva York y se propagaban a otros países del mundo. Se resumían principalmente en dos partes: diversión y conciencia, o gangsta y diversión.


El gueto era la principal base a la que llegaban los artistas, luego la explosión tuvo ondas tan impresionantes que alcanzaron la TV, Latinoamérica y España; surgían las primeras barras en español, era el nacimiento del rap como el arte rimar y fluir encima de una base boombap sampleados por Jazz.

Más allá de eso, los exponentes del género empezaron (y aún sigue con la cosquilla) a hablar sobre lo que no se hablaba. En esto entra el arte, como homenaje o ensayos que mantienen viva la literatura, la escultura, etc… donde convergen con la filosofía, la pintura y la música.

Exponentes tirando hacia lo poético, como en México tenemos a Danger y Aczino, en España a Lechowski, Kase.O y Nach, Canserbero en Venezuela, y así, creció un poeta en el rap, en cada país hispano.


Kase.O repartió arte dentro del rap

La base se abre dentro de un espacio sin masa, es la apertura de un portal hacia un viaje astral. Así podríamos resumir el tema de Kase.O Repartiendo Arte, perteneciente al EP Previo y el disco El Círculo del 2016. Por primera vez vimos al Kase más humano, más dudoso, menos fiestero, más sabio y más cercano a nosotros. El círculo se convirtió en la meca del rap en español.

Se podría decir con media sonrisa que la estructura de la pista es perfecta, la secuencia de la melodía y la narrativa repleta de referencias y metáforas, responde a la coherencia y la belleza de cómo transmitir algo y devolverte al tema. Sin duda es un buen ejemplo de composición musical y de armonización.

Acompañado de un videoclip hipnotizante, la secuencia comienza con un trozo de roca que representaría la realidad en la que vivimos. Podríamos entender este pedrusco montañoso y vacío como la Tierra. De allí todo transmuta a figuras.

“Repartiendo arte, porque esa es mi cualidad. Te llevo de lo cotidiano a otra realidad.”


La clave de esta complicada poesía es que la perfección solo existe en el arte, en la pintura, en la música, en la arquitectura… ningún ser animal (tampoco los seres humanos) puede aspirar a alcanzar la perfección por sí mismo.

Es la pequeña caverna de Kase.O, arrumado en filosofía y en la física, dándonos una lección de cómo hacer una canción perfecta, de repartir arte con calidad y base, sin irse a lo estrafalario. Siempre que vuelvas a escucharlo, escucharás algo nuevo.

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