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¿La “Cancel Culture” es efectiva en la música urbana latina?

¿La “Cancel Culture” es efectiva en la música urbana latina?

La Cancel Culture o “cultura de cancelación” es el nuevo método del público para castigar a los famosos. La Nación definió que ocurre “cuando una celebridad (artista, político o deportista) comete algún furcio o da un paso en falso con declaraciones o acciones que son mal vistas públicamente, y se lo ‘cancela’ en las redes sociales de forma masiva”.

Si te “cancelan”, dejan de promover tus proyectos, presionan unfollow e inician campañas en redes sociales para que el resto de las personas conozcan tus “malos actos” y se unan para desacreditarte.

Fue una herramienta poderosa durante iniciativas estilo #MeToo, pero ahora tiene detractores, ¿acaso el público está abusando de su poder? ¿Se está instituyendo lo políticamente correcto como la única forma de ser?

Pese a esto, sigue siendo efectiva en Hollywood. En menos de un año, el director James Gunn tuvo que alejarse un tiempo de Marvel y el actor Kevin Hart no pudo ser anfitrión de los premios Óscar 2019, ambas decisiones provocadas por presión de la Cancel Culture.

La industria musical urbana latina no ha quedado exenta de este fenómeno social, la pregunta es, ¿tiene el mismo efecto que en la cultura anglo?

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Anuel AA

El error y las consecuencias

“Doble A” estaba en la cima del mundo a mediados del 2018, tras ser liberado de prisión. Su álbum Real Hasta la Muerte, debutó en la primera posición de las listas Top Latin Albums y Latin Albums Sales de Billboard, en julio de ese año. Adicionalmente, entró a las listas de popularidad de al menos 20 países.

Los ánimos entre él y algunos de sus colegas se fueron calentando, hasta que explotó un beef con Cosculluela. Anuel grabó dos versiones de la tiraera Intocable (RIP Cosculluela), que en vez de hacerle daño a su enemigo, puso en riesgo su propia carrera.

AA se burló de Cosculluela a expensas del desastre natural que sufrió su natal Puerto Rico por el huracán María, rapeó líricas homofóbicas y le dijo “puerca” a una mujer que tiene VIH.

Unos días antes, Anuel y 6ix9ine estrenaron BEBE, para conquistar el liderazgo de las listas de Billboard, YouTubeSpotify y todo lo posible. Además, estaba todo listo para un gran concierto en el Choliseo de la isla, cuyas ganancias serían donadas a fundaciones de cáncer y autismo infantil.

Las represalias por Intocable llegaron un día después de su publicación. La opinión pública fue tan negativa, que el productor de su concierto en el Choliseo decidió cancelarlo porque “no apoyo ni me solidarizo con las pasadas expresiones de Anuel”.


El efecto en su carrera

Anuel se disculpó públicamente a través de un video el 12 de septiembre. Aseguró que “no estaba pensando” cuando grabó la tiraera. Reconoció que “cuando grabé la estupidez esa” no consideró cómo se sentirían los oyentes y que “jamás humillaría a una mujer (…) jamás humillaría a una persona (por ser homosexual)”.

¿Pero qué pasó después? El 19 de septiembre, estrenó el video de Hipócritca. Desde ese día hasta el 19 de octubre, sumó 24 millones de views, promediando 700 mil diarios.

El primero de noviembre publicó el remix de Ella Quiere Beber junto a Romeo Santos. Llegó a ser el sexto video más visto de esa semana y permaneció 26 semanas en las tendencias de YouTube.

Se quedó sin Choliseo, pero el 2 de noviembre se embarcó en un tour por 17 ciudades estadounidenses. La mayoría de los shows se agotaron. Fue tan exitoso, que tuvo que extenderse a 14 poblados más.

Su crecimiento en Instagram tampoco se detuvo. En abril del año pasado tenía cuatro millones de followers, empezó el 2019 con 11 millones y actualmente supera los 14 millones.


Romeo Santos

El error y las consecuencias

En febrero de 2018, un tuit que criticaba la canción Perjurio de Romeo, se volvió viral, con más de 23 mil retuits y 29 mil likes. “Hola, ¿vieron la nueva canción de Romeo Santos? Estoy por vomitar del asco y terror”, escribió la tuitera. A juicio de varios, la letra alude a la violación de una menor de edad de 17 años.

Otra usuaria agregó que “es una clara muestra de una violación, habla de ‘quitarle la virginidad’ y como se expresa, es obvio que es de una forma forzada. Y por si no te has dado cuenta un hombre +35 que ‘chamuye’ (si ese fuera el caso que no es) con una mina -18 es pedofilia (sic)”.

Perjurio es la tercera canción de Golden, el álbum de Romeo que tuvo la mejor semana de ventas de un proyecto latino en el 2017.


El efecto en su carrera

El exvocalista de Aventura se defendió a través de Instagram y explicó que es “cuentista de situaciones que a veces podrían ser verídicas y otras exageradas” antes de aclarar que “en ningún momento insinué que hubo violación física forzosamente”. Destacó que nunca se disculpará si una de sus letras ofende a alguien y que sería la última vez que daría explicaciones.

Dos semanas después del polémico tuit, Romeo publicó el video de Sobredosis, uno de los sencillos de Golden. En siete días ganó 36 millones de views y fue tendencia durante 18 semanas en YouTube.

Romeo empezó a ser más cuidadosos con sus letras, sin abandonar la picardía que lo caracteriza. En Ella Quiere Beber (Remix), hizo una referencia al infame video sexual en el que supuestamente aparece R. Kelly orinándole a una menor de edad.

La diferencia es que Santos aclaró para evitar otro encontronazo con la Cancel Culture: “yo soy servicial con sus deseos, si me pide como R Kelly yo la… No me gustan chamaquitas, solo hago lo que a la bebé le excita”.


J Balvin

El error y las consecuencias

Balvin ha sido juzgado por las redes sociales en dos ocasiones, por controversias relacionadas a Rihanna. Primero lo tildaron de machista en abril del 2018, porque dijo que “Rih” no era una “buena mujer” para casarse, solo para “juguetear”.

El 3 de mayo de 2019, Justin Bieber incendió Instagram al publicar un post de apreciación sobre Chris Brown, expresando que lo considera una mezcla entre Tupac Michael Jackson.

Bieber alabó la trayectoria e influencia musical de Chris, pero en el pie de foto original, afirmó que “han ignorando el talento de este hombre por un error que cometió”. Balvin estuvo de acuerdo (al menos con lo del legado), así que le comentó un emoji de “100”.

Por el historial de comportamiento violento de Brown hacia las mujeres, las críticas se desbordaron. En la escena hispana, el juicio se centró en Balvin, quien poco antes había anunciado una colaboración con Chris y Tyga.


El efecto en su carrera

En su defensa, Balvin alegó que “puse (el emoji) en la foto donde Justin Bieber habla de Chris brown como una leyenda dentro del entretenimiento, no soy nadie para juzgar su vida personal, no soy adivino para conocer qué pasó, no acepto ninguna violencia contra nadie, pero sí aprecio el talento”.

Pidió perdón a los que se ofendieron, agregando que “cada quien ve lo que quiere ver y yo solo vi su talento, no su vida personal”.

Para el momento en el que escribo esta nota, solo han transcurrido pocos días desde que se desató el drama, pero las estadísticas le juegan en contra a Balvin.

De acuerdo a Social Blade Trackalytics, José ganaba entre 28 mil y 43 mil seguidores nuevos por día. Desde el 3 de mayo (fecha de la publicación de Bieber), los números diarios bajaron, entre 18 mil y 23 mil. Previamente había tenido días así de “bajos”, pero nunca fueron consecutivos.

Un tuitero bromeó con que “todos” estaban cancelando Con Altura de Rosalía “por culpa de J Balvin”, pero en realidad, las cifras demuestran que el promedio de views diario del video fue superior el 5 de mayo, que el 28 de abril.


Poder de influencia versus Cancel Culture

Los casos que detallé anteriormente demuestran que la “cultura de cancelación” no afectó negativamente a corto ni largo plazo el éxito de los proyectos musicales de los juzgados.

Sin embargo, tuvo consecuencias en la conducta de los artistas. Los tres protagonistas se disculparon y/o dieron explicaciones ante el público para hacer “control de daños”. Lo mismo hicieron Maluma y Farruko, tras ser criticados por el contenido de sus canciones.

¿Es posible “cancelar” a figuras con tanto poder de influencia, como Balvin y Anuel, sin que hayan cometido un delito? ¿Acaso el público principal de Anuel y Romeo dejará de escucharlo por una campaña en redes sociales?


El hecho es que cualquier persona que exponga su producción creativa, corre el riesgo de enfrentarse a la Cancel Culture. Eventualmente, en tu vida dirás, harás o respaldarás algo que ofenderá a alguien. Esa posibilidad se multiplica si estás bajo la lupa de la fama.

Cuándo ceder y cuándo plantarse firme es una decisión de carácter individual. Algunos fans necesitan que sus artistas favoritos compartan sus ideologías, otros solo quieren perreo. En algún lado, en el medio de esos polos, está Bad Bunny, que no acepta basura de nadie.

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