Las canciones de Mac Miller que nos advirtieron sobre su muerte

Mac Miller está muerto a causa de una sobredosis. Apenas ayer Vulture publicó una entrevista titulada “Mac Miller persevera”, en la que el artista de 26 años reconoció que sentía presión por comportarse de la manera en que esperaba la gente, pero entendía que eran gajes del oficio.

Su progresión artística es una de las más intrigantes de esta generación. Comenzó a los 18 años como un rapero que hacía música para universitarios, hablaba de emborracharse y fumar marihuana; evolucionó hasta presentarnos proyectos musicales introspectivos y ambiguos. Un crecimiento exponencial que lo hizo merecedor del respeto de gente que no lo tomaba en serio.

Este año estuvo lleno de conflictos para Mac. Su adicción a las drogas alejó a Ariana Grande y fue arrestado. Durante su carrera musical habló abiertamente sobre el abuso de sustancias que terminó siendo la causa del fin.

The Star Room, intro de su álbum Watching Movies With The Sound Off (2013) fue una de las primeras canciones que nos adentró en su relación con las drogas y la depresión.

“Pero yo me siento atrapado dentro de mi cabeza,
se siente algo así como el purgatorio,
tan amable y blanco, pero tengo una familia que mataría por mí.
Piensan que estoy viviendo en el paraíso, ¿por qué tendría que preocuparme?
Estoy lidiando con estos demonios, siento la presión de encontrar el estilo perfecto,
asegurándome de que mi mamá y mi papá sigan enamorados de alguna forma,
todas estas repercusiones de mis experimentos con drogas
y experimento el toque de mi epifanía en forma de un color”.

 


En Malibu, la canción de su oscuro mixtape Faces (2014), Mac rapeó crudamente que la muere llegaría primero que su rehabilitación y se refirió a su salud mental decadente. Las cosas empeoraron.

“Probablemente muera antes de desintoxicarme”.

“Soy el único hijo de puta suicida con una sonrisa en la cara”.


Sabía que el hoyo en el estaba enterrado era profundo y peligroso. Lo escuchamos pedirle un favor a los vendedores de droga en Brand Name, parte de su álbum GO:OD AM (2015). Además expresó el temor que sentía por unirse al “Club de los 27”, la lista de artistas que murieron a los 27 años. Faltó solo uno.

“Para todo aquel que me venda drogas, por favor no mezclen esa basura,
espero no tener que unirme al Club de los 27″.


Su último álbum fue Swimming, estrenado en agosto de este año y en el que “nada” en “el mar” de la sanación. Para todos pareció una experiencia de purificación que le permitiría a Mac superar sus problemas de adicción, aunque en sus letras dejó rimas oscuras. Un ejemplo de esto lo escuchamos en Small Worlds.

“Dios sabe que he estado al borde, no intenten esto en casa,
sé que probablemente debo mejorar, tener sexo con alguien,
mantener mi mierda bajo control,
nunca me dijeron que ser rico era tan solitario,
nadie me conoce de verdad”.


La pérdida de Mac Miller es deprimente. Por algo dicen que los grandes artistas viven en la desdicha, su evolución artística fue impresionante, ¿pero a qué costo? El chico tonto del mixtape K.I.D.S. (2010) que solo quería divertirse murió a manos de sus demonios personales. Si existe el cielo, esperamos que esté lleno de kool-aid y pizza congelada ¡Adiós, Mac!

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