Cinco carreras deportivas frustradas por el amor a la fiesta

Llegó el momento deprimente de la semana, esta vez hacemos un conteo de las estrellas que frustraron sus carreras deportivas por el amor a la fiesta.

Para fans, medios, compañeros y equipos es igual de frustrante ver cómo el talento va en declive por capricho, en ocasiones motivados por pasados problemáticos o simple estupidez.

Prepárense para un viaje de nostalgia y decepción.

5 – Un emperador desterrado

“La gente cree que no me importa nada, pero cuando pongo la cabeza en la almohada pienso que podría haber hecho mucho más de lo que hice”. Las declaraciones de Adriano a Marca son uno de los vistazos más crueles a lo que pueden hacer los vicios y las fiestas a una referencia del fútbol mundial.

“El Emperador” construyó su imperio en Italia donde lo consideraban el nuevo ídolo brasileño. Adriano tenía todo el talento para defender el título, pero los demonios del pasado se apoderaron.

La muerte de su padre en el 2004 fue el catalizador para que cayera en una espiral de drogas, alcohol y miles de euros gastados en una misma noche con varias mujeres.

Desterrado -por sí mismo- de Italia y la selección de Brasil, Adriano se refugió en la liga brasileña y la gringa nadando en la bancarrota.

Sin equipo oficial desde el 2016, prometió volver a las canchas este año, pero la última noticia relacionada a él es que deberá ser operado por una grave herida en una mano que se infectó porque no fue al hospital en primer lugar.

“Veo las imágenes en la selección y no me siento orgulloso porque no conseguí completar mi carrera”.

4 – El mejor en sabotearse a sí mismo

La frase “creo que he encontrado un genio”, se leía en el telegrama que envió el caza talentos del Manchester United a la central. Se trataba de un chico de estatura promedio de de 65 kg y larga melena llamado George Best.

A los 17 años inició una brillante pero fugaz carrera en la primera división del fútbol inglés que fue saboteada por el amor a las mujeres, drogas y alcohol de Best.

Como toda leyenda, no faltan las historias increíbles. Que recibía 10 mil cartas de fanáticas invitándolo a hacer el amor, que festejaba con John Lennon Yoko Ono, que abandonaba a su equipo en prácticas y juegos cruciales para estar con mujeres… La mayoría era cierto.

Era el objetivo de grandes equipos, reinas de belleza, periodistas y terroristas que no podían evitar que el imán de Best atrajera intenciones de ficharlo, amarlo, reseñarlo o ejecutarlo.

Pero la vida rápida le causó estragos. Su agilidad disminuyó y para su retiro en los 80, era apenas la sombra de su gloria.

Los excesos lo obligaron a declararse en bancarrota dos veces. En el 2005, tras un trasplante de riñón fallido que empeoró por su adicción a medicamentos y perpetuo alcoholismo, sus órganos colapsaron.

El estilo de vida de Best, idolatrado por muchos, fue sepultado por el jugador con la cita textual en su lecho de muerte:

“No mueran como yo”.

3 – Un dinastía truncada

El récord de Julio César Chávez Jr. es impresionante: 50 victorias (32 por nocaut) y tan solo tres derrotas. Lamentablemente su conducta cuestionable ha hecho de su carrera un circo mediático.

Tras ser derrotado por el Canelo de una manera humillante, se fue de fiesta. Claramente intoxicado, usando la misma gorra que vistió después de la derrota y con los ojos hinchados, apareció en un polémico video.

Se trataba de un desenlace anticipado. Por más que su padre lo hiciera entrenar con un equipo de renombre y los 20 kg que perdió antes de la pelea, no iba a cambiar el resultado, el espíritu de Junior simplemente no es como el de su papá.

“Yo ya no puedo con este muchacho, estoy decepcionado de su apatía e indisciplina; mi hijo no puede seguir haciendo las cosas a su manera, mejor que se retire”.

Por años lo habían descrito como un “chico privilegiado perezoso”. Freddie Roach reveló que no quiso entrenar para su pelea con Sergio Martínez. El entrenador explicó que los problemas de Chávez Jr. están fuera del ring.

Aparentemente está más preocupado por las fiestas, alcohol, mujeres y drogas que por continuar la dinastía Chávez.

2 – Johnny No Football

Rompió récords en la división universitaria, fue el arte y tema central en Draft Day de Drake, llegó a la NFL. A los 22 años el futuro de Johnny Manziel prometía una carrera merecedora del salón de la fama.

Hoy tiene 25, la NFL no lo quiere cerca después de tan solo año y medio con los Browns.

En retrospectiva, admitió que el reconocimiento se le subió a la cabeza. Había logrado tanto en tampoco tiempo que sentía que se merecía el lugar simplemente por ser “Johnny Football”.

La serie de conflictos relacionados al abuso de alcohol y las fiestas de Manziel es larga. En el final de la temporada 2014, se quedó dormido y no participó en el juego de los Browns por una noche de reventón.

Entró a un centro de rehabilitación en el 2015 que no sirvió de nada, porque el año siguiente lo descubrieron de fiesta, apostando en Las Vegas cuando se suponía que debía descansar en su hogar de Ohio por protocolo de concusiones.

Luego lo captaron enloqueciendo en un antro de strippers, intoxicado y tirando fajos de billetes al aire.

En esa época también lo captaron gastando $4100 dólares la noche en una villa con una modelo. Oh, sí, todo esto pasaba mientras esperaba la sentencia por golpear a su novia.

 

Actualmente Manziel juega en la liga canadiense CFL, asegura que está sobrio, que sufre de bipolaridad y espera que la NFL lo acepte de nuevo.

Tiene a su flamante esposa a su lado para motivarlo:

“Nunca logré presenciar a ‘Johnny Football’… mañana es tu primer juego de vuelta. Te llaman el jugador más interesante, emocionante y poco convencional. No puedo esperar para verte jugar, hemos estado en el infierno y de vuelta, ¡hagamos esto!”.

1 – Demasiado carismático para odiarlo

Como uno de los jugadores más habilidosos y carismáticos que haya pisado una cancha, el “jogo bonito” de Ronaldinho abandonó el fútbol en enero.

La magia de “Dinho” eran tan instantánea como problemática, pero se adueñó de todos los continentes.

Se proclamó campeón en el mundial sub 17 y el principal; la Supercopa, Copa América; la Liga, Confederaciones y Champions; todo antes del 2007, cuando comenzó el declive.

En el Mundial 2006, Brasil cayó ante Francia en cuartos y se ganó una despreciada despedida. Los jugadores fueron criticados, pero la peor parte se la llevó Ronaldinho, quien venía de un año estelar en Europa. No hizo ni un gol.

Los reportes de sus escapadas fiesteras durante el torneo intensificaron más el repudio de los hinchas. Todo empeoró al volver con el Barcelona en la siguiente temporada.

Una figura permanente en los tabloides por sus noches de fiesta sin parar y cada vez se hacía representantes de más marcas. La glamorosa fama era tentadora y “Dinho” mordió la manzana.

Su condición física disminuyó. Cuando el club blaugrana fue testigo del ascenso de Lionel Messi, no necesitaban más del bajo rendimiento de Ronaldinho. Un nuevo astro había llegado.

Pasó a ser un rossonero, pero los seguidores del Milan comenzaron a criticar su condición física en declive. Llegó David Beckham y el banquillo se convirtió en la posición de “Dinho”.

La oscuridad lo motivó. Se convirtió en máximo goleador y líder de asistencia durante su tiempo en Italia. Volvió a Brasil y pasó un rato en México donde vimos destellos de aquel astro cuya luz fue opacada por la fama y el glamour que trae consigo.

A pesar de su retiro, la magia del “jogo bonito” será recordada por siempre.

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