Dirty South: Antes marginado, hoy tendencia del rap mundial

En la Costa Este, Def Jam Recordings daba un paso adelante en el sonido del hip-hop y Eric B. & Rakim obligaron a que los raperos llevaran sus rimas a otro nivel.

Los negros con actitud de NWA estaban molestos en el Oeste, hambrientos y cansados del abuso policial a su comunidad. No estaban dispuestos a seguir callando su rabia. Pusieron a correr el gangsta rap y la escena nunca fue la misma.

Mientras todo esto pasaba, al sur del país (Dirty South) apenas estaban agarrando el ritmo. Los sureños trataban de definir su identidad, obviamente no eran tan populares.

Todo esto cambiaría con el alza de Outkast. El beef entre Nueva York y Los Ángeles estalló en la infame edición de 1995 de los Source Awards, donde las costas se declararon la guerra.

Llegó el momento de anunciar al Mejor Artista Nuevo y la sorpresa se puso sobre la mesa, era Outkast. La polarización se los comió vivo, los abucheos llovieron, nadie estaba interesado en el sur. Big Boi y André 3000 se notaban visiblemente afectados, su voz se quebraba. Frente al micrófono se dieron las declaraciones que cambiarían todo.

“El sur tiene algo que decir”, exclamó André. Desde ese momento, como el disco de Drake, nada volvió a ser lo mismo. Outkast empezó a superar las ventas de los artistas del este y oeste. El sur empezó a crecer y todo pasó muy rápido.

Master P vio una oportunidad e inició su imperio No Limit. Todo lo que salía del sello disquero estaba compuesto por instrumentales pesados, onomatopeyas y voces adictivamente raras, sin prestar mucho cuidado al contenido. ¿Les parece familiar?

Le tocó el turno a Cash Money Records con sus Hot Boyz, acuñando términos como “bling bling”. La joyería era sumamente importante en el Dirty South, así que los raperos buscaban manera cada vez más llamativas de usarlas, como en sus dientes con las parrillas o “grills”.

UGK eran superestrellas en Texas, tanto así que Jay Z, quien estaba por encima en nivel de ventas, les rogó para que participaran en Big Pimpin’.

DJ Screw bajó el tempo y creó el chopped and screwed, dándole una identidad plena a Houston, Texas. Este sonido empezó a ser sinónimo del lean, porque si lo bebías tu mente parecía mezclada por Screw, lenta y pesada.

Las canciones se convertían en himnos en las casas del sur donde se fabricaban drogas, mejor conocidas como “trap houses”. Más temprano que tarde, los raperos sureños empezaron a hacer canciones específicas para que los traficantes se motivaran en la trap.

Todo explotó con Lex Luger. Sus instrumentales explosivos y un tanto repetitivos conmocionaron en O Let’s Do It y Hard On The Paint con la energía de Waka Flocka Flame.

El sonido agresivo de Luger llamó la atención de Rick Ross, Lil Wayne y muchos otros hasta llegar a El TronoKanye West y Jay Z.

Una nueva generación vino a hacerse cargo del trap y moldearlo para que fuese la plataforma del relevo. Venían para dejar una huella de joyas, drogas e instrumentales adictivos. Migos y Zaytoven comenzaron a sonar en todos lados (con el espaldarazo de Drake).

El trap se volvió parte del ADN de rap mainstream y alcanzó el mercado latino, catapultando a artistas como Ozuna, Bad Bunny y Anuel AA.

Hoy todos beben lean, hacen trap e idolatran a los íconos del dirty south. A$AP Mob, el principal séquito de Nueva York, usa “grills”, el trap es su sonido principal y no es raro que lancen sus temas con un sonido chopped and screwed.

Jay Electronica lo dijo mejor que nadie en Exhibit C, “los negros de Nueva York llamaban patéticos a los raperos del sur pero después robaban nuestra jerga”.

Lejos quedaron los días en los que el rap sureño era ignorado. Trascendieron fronteras y hoy son la fuerza más representativa del mercado mundial, la que guía el sendero de las carteleras musicales. No importa a qué hemisferio mires, el trap está presente y su esencia siempre estará en el Dirty South.

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