Análisis detallado: ¿Cómo se fabrica un disco icónico de reggaetón?

En cuanto a las producciones de la música latina hay que ser sinceros, son pocos los discos icónicos que existen si los comparamos con el número de álbumes que han salido al mercado. Si dejamos de lado la época underground entre los 80 y 90 y nos fijamos desde el 2000 en adelante, se nota que se lanzaron una cantidad enorme de discos compilatorios y también de artistas en solitario.

Hasta el 2005 el bombardeo fue masivo con todos los dj del momento y también cantantes que se voltearon al mundo al mundo de la producción soltando sus trabajos al mercado, pero si pensamos en alguno disco legendario solo se nos vienen a la mente tres o cuatro.

El talón de Aquiles de los discos de reggaetón estaba en su formato, por algún motivo siempre estaban compuestos por más de 18 canciones y la verdad nadie escucha el mismo repique de percusión durante más de 35 minutos, de manera que la gran mayoría de discos en la música latina duraban más de una hora, tenías que escucharlos como si se tratara de un tatuaje grande, por sesiones.

El otro punto débil estaba en el concepto, todos tenían el mismo, dentro de sus más de 18 rolas siempre encontrabas los mismos tópicos: seis perreos, cinco maleanteos, cuatro románticas, dos rap, un tema social, lo único que variaba era el cantante y el instrumental.

Los discos más legendarios de nuestra música cuentan con un tracklist simple y un concepto poderoso. Don Omar en King of Kings hizo 18 canciones, sin embargo este disco representó el único producto con un concepto concreto que podías apreciar desde el sonido hasta la estética, esa sazón afrocaribe que te pasea entre los sabores de Jamaica y Puerto Rico y despierta el gen africano es lo que concentró Don en su producción y que lo llevó a ser considerado uno de los mejores discos de la historia.

Vibras es otro ejemplo de una producción bien lograda con un tracklist de 14 rolas increíbles y el concepto de traer un perreo clásico sazonado con la modernidad de 2018. J Balvin colocó muy bien la mira a la hora de seleccionar las rolas e invitados para su álbum, todo lo que se engrana en Vibras en cada sonido es una pieza de colección.

La Mente Maestra de Nesty bajo el ala de WY Records es otro modelo de un gran disco de perreo, canciones y conceptos durísimos en plena evolución del sonido en su mezcla con EDM, también con 14 canciones al igual que El OG de Miky Woodz que también sigue esta receta de tracklist y concepto.

Sin embargo Tego Yankee  sí que lo lograron con más de 15, el primero con El Abayarde que presentaba 19 rolas y que pieza por pieza, cada canción es una perla. Por algo representó un éxito que puso en el mapa al rap latino y al mismo Tego.

Yankee por su parte lanzó 25 canciones en Barrio Fino, pero estemos claros, es el disco más vendido de la historia gracias a La Gasolina, de resto se pegaron 4 rolas: Tu Príncipe, No me dejes solo y Lo que pasó pasó y Santifica tus escapularios que fue de las favoritas del público, esto nos deja 20 canciones por fuera que muy pocos recuerdan ¿es buen disco Barrio Fino? eso es otro debate.

El caso es que los discos más icónicos de nuestra música favorita no exceden las 14 canciones y cuentan con una idea base desde donde construyen su identidad, de modo que podemos encontrar un hilo que une a cada rola y es el que nos lleva a continuar escuchándolo  hasta el final.

Las producciones clásicas de la música latina tienen una receta y esta es la prueba, solo queda seguirla al pie de la letra para obtener un álbum que deje huella.

 

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