El día que Michael Jordan rechazó a Converse

Para el año 1981 comenzó a destacar en baloncesto un chico de 18 cortos años que se convirtió en nada menos que el mejor jugador en la historia de este deporte. Michael Jordan, histórico jugador de los Chicago Bulls se adentró a poco tiempo de iniciar su carrera profesional en el mundo de los negocios, donde buscaba hacerse un hueco en la industria de la ropa deportiva y los sneakers.

 

La historia de amor que ya todos conocemos entre Jordan y Nike, no fue nada fácil de conseguirse. Para aquella década, Nike era apenas una marca en ascenso, intentando entrar de lleno en el mundo del baloncesto sin mucho éxito, por otro lado, Michael soñaba con firmar con adidas que para ese entonces ya era de las marcas más importantes en el mundo de deportes como el fútbol, por esto mismo, no vieron con buenos ojos apostar en un terreno que desconocían como el del baloncesto, sin saber además el inmenso potencial que traía el chico.

En 1984, jugando todavía para North Carolina en la NCAA, Converse, marca de zapatos que para ese entonces se especializaba en el baloncesto, se acercó a Jordan para ofrecerle un contrato de patrocinio en el que gozaría de total libertad para crear su primer par de sneakers, la cantidad ofrecida fue de 150 mil dólares, a lo que su representante contestó tajantemente:

“No estamos aquí para ver qué pueden hacer ustedes por Michael Jordan, sino para ver qué puede hacer Michael por ustedes.”

Tras increíbles actuaciones en la liga universitaria, Jordan fue seleccionado por Chicago en el Draft de ese año, lo que llamó bastante la atención de Sonny Vaccaro, ejecutivo de Nike, convenciendo a la compañía de ofrecerle contrato exclusivo al jugador, el cual después de negociaciones, firmó con la compañía, asignando al diseñador Peter Moore a cargo de la primera creación del jugador, las ‘Air Jordan 1’. El resto es historia.

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