Hoy recordamos a Fulanito, la agrupación que fusionó el rap con merengue tradicional dominicano

A finales delos 90 en plena fiebre del merengue house con Proyecto UnoSandy y Papo como los principales referentes y abarrotando todas sus presentaciones en el continente, aparece un grupo que nadie esperaba y que de pronto enamoró a todos los fanáticos que ya seguían este sonido con los grupos pioneros: Fulanito.

Un concepto diferente a todos los que estaban en el mercado basados en sampleos de música disco con secuencias de merengue en el caso de Proyecto Uno y con Sandy y Papo, mostrando un ritmo más ligero y caribeño, sin embargo Fulanito traía una fórmula distinta, pero tan pegajosa que sus rolas se convirtieron en clásicos de las pistas de baile.

Este grupo en lugar de seguir la tendencia de rap y merengue moderno que se venía haciendo, decidieron tomar el camino del perico ripiao, el merengue típico dominicano donde el protagonista es el sonido del acordeón rescatando sus raíces y dándole un toque actual a través de la fusión con el rap.

Rafael Vargas a.k.a Dose Winston Rosa son los principales artífices de este proyecto, el primero del barrio dominicano de Nueva York: Washington Heights donde se influencia con toda la música caribeña y también con el hip hop.

Winston viene del Bronx también de familia dominicana, hijo del legendario acordeonista del merengue Arsenio Rosa. Los chamacos se unen en 95 formando la agrupación 740 Boyz, sin embargo en el año 97 con la inquietud de involucrarse en el mercado latino y caribeño producen el álbum El hombre más famoso de la tierra, lanzado bajo el nombre de Fulanito y entonces todo se salió de control.

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El álbum fue premiado con disco de platino, GuayandoEl Cepillo se hicieron virales en toda América convirtiéndose en rolas fijas para todos los parties del momento. En toda Centroamérica, hasta llegar a Costa Rica y Panamá y de ahí Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú, se contagiaron con la fiebre del hombre más famosos de la tierra.

El perico ripiao es un ritmo demasiado contagioso y ahí estaba el secreto de Fulanito, rescatar las raíces del folklore dominicano y mezclarlo con las influencias que estos dominican-york traían desde la infancia, generó esta bomba que se convirtió en una nueva vertiente del merengue hip hop, que aunque no fue seguida por otras agrupaciones, tuvo una pegada brutal en Latinoamérica.

El Padrino fue su segunda producción que alcanzó disco de oro y además recibió una nominación al Grammy. El sencillo del mismo nombre presentaba una mezcla de perico ripiao y rap sazonado con la melodía que Nino Rota compuso para el soundtrack de El Padrino.

La rola fue un palo que mantuvo al grupo encabezando las listas de éxitos del momento. Sin embargo, al empezar el nuevo milenio el merengue house se apagó y con él todas los grupos que lo representaban, de modo que para su nuevo disco agregaron el reggaetón como punta de lanza para sobrevivir a la nueva ola pero sin éxito, era un mercado que los boricuas estaban acaparando con producciones mucho más sólidas y entretenidas.

Fulanito fue un concepto diferente que rompió los estereotipos del merengue house, trayendo de vuelta el merengue tradicional dominicano para renovarlo con rapeos y sazón callejera.

 

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