La poetisa inmortal: Gata Cattana y el mensaje lleno de verdad

Nacida en Córdoba, España en el año 1991, Ana Isabel García Llorente mejor conocida como Gata Cattana o Ana Sforza, fue artista, rapera y poetisa. De un estilo que deja las cosas claras, de entonaciones que no dejan ninguna duda y que supo reivindicar los mensajes perdidos contra la política y en pro al movimiento feminista.

Hacía un rap con un sonido muy electrónico y experimental, Ana marcaba el ritmo de sus historias con acontecimientos del pasado como fueron la cultura de su tierra y el antiguo Egipto o la edad antigua en general. Complementaba sus producciones con ensayos y poesía cerca de lo espiritual y lo filosófico. Siempre buscando transcender y dejar el rastro de la enseñanza a su paso; la historia fue suya y supo aprovecharla para compartir luchas, dudas y conocimiento.

Con tan solo 25 años murió por muerte cerebral producida por un shock, dejando así un legado que no se perderá tan fácilmente, un impacto fuerte a la música, ya que su obra venía en incremento como la espuma en cerveza y buenas propuestas musicales; un tiempito más y sería una bomba, de la que todos hablarían.

“Yo, en pleno siglo veintiuno. Que tenga que venir la Ana a rebatir a Freud.”

Dejó cuatro álbumes de estudio, entre ellos uno póstumo llamado Banzai, que no hizo más que alimentar su leyenda e inmortalizar su mensaje, era una pluma que cortaba (como su nombre) como katana. Publicó en el 2016 su primer poemario La Escala de Mohs.

“Facilito tronco, deja de poner impedimentos.
Deja de ser un experimento.
Déjame ser otra cosa que no sea un cuerpo.
Deja de follarme con los ojos ya de paso,
cuando paso por la calle sola en todo momento.”

Un mensaje revolucionario donde en un mismo tema nos habla de Silvia Federici, la pensadora, la Teoría King Kong de Virgine Despentes, o a la republicana Clara Campoamor, era una ninja que se movía con sigilo y empezaba a tramar su escala a la fama y gritarle su ideas y protestas al mundo.

Con las ganas de escribir sobre una niña y su paso a ser una mujer, a convertirse ella en su propio personaje, la metamorfosis de su ser plasmada en su discografía. Fue única, destellante e inteligente, supo ver más allá de una vida y dejar su obra que no es más que el reciclaje de una idea revolucionaria y lógica pura, contra las corrientes, lo típico y el tabú.

La poetisa ninja que separaba las mentes en una barra, y en la siguiente te la cerraba y guardaba el conocimiento o el gusanillo por querer ir a aprender más… el entendimiento, el razonamiento y el respaldo.

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