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South Park Mexican: el “héroe” del rap chicano que resultó ser pedófilo

South Park Mexican: el “héroe” del rap chicano que resultó ser pedófilo

Carlos Coy nació el cinco de octubre de 1970 en una comunidad completamente mexicana en Houston, Texas. Tras el divorcio de sus padres se mudó al vecindario negro South Park con su mamá. Años más tarde, el único chico mexicano de la zona adoptaría el nombre artístico de South Park Mexican (SPM), y también sería el protagonista de una historia espantosa.

El inicio musical de SPM no fue rápido ni fácil. A pesar de que mostró dotes prodigiosos en un programa escolar infantil de música, siguió el ejemplo de su madre, quien abandonó la secundaria para casarse con el papá de Carlos. Unos años después hizo una equivalencia, recibió un diploma y entró a la universidad pero reprobó todas las clases.

Trabajó en una planta química por salario mínimo y como vendedor de perfumes de puerta a puerta. Ninguna le funcionó, así que entró en el negocio de la droga, específicamente la venta de crack.


Cansado de ver a embarazadas comprando droga y del asesinato de sus amigos, buscó con desespero una salida. Contó que un día se arrodilló en la sala de su casa y le rogó a Dios que le enseñara el camino. Al levantarse, vio en la televisión un comercial de audiciones para raperos. Señal divina o no, había encontrado una puerta.

Primero intentó hacer hip-hop cristiano. Presentó su proyecto en una fiesta y se rieron de él. Otro rapero rimó sobre matar gente y la gente quedó encanta, así entendió que el rap gangsta era la vía para hacer llegar su mensaje.

Su primer álbum, Hillwood (1995) fue un fracaso comercial y crítico. Alguien dijo que su música era como si un niño de cuatro años empezara a rapear sobre “drogas y putas”. Era rap chicano encima de una producción dirty south para contar historias criminales.

“Voy a ser un gansta hasta el día que muera. Oh, por Dios, ¿cómo se te ocurre retar a este mexicano en un Lexus que surgió de Texas? Sabes que voy a destrozar esta mierda.”


Las críticas no lo detuvieron. SPM estrenó tres álbumes aparte de Hillwood a través de su disquera independiente Dope House Records. Comenzó vendiendo los casetes en el baúl de su carro o directo desde una mochila. Iba a eventos de carros low-riders y cuando no podía alquilar una tienda, se quedaba en el baño de hombres para promocionar sus cintas.

Visitaba las tiendas de conveniencia y lavados de autos de vecindarios pobres para encontrar clientes. Convencía a los promotores de conciertos para que lo dejaran tocar en conciertos de otras bandas. Nadie en Texas podía escapar de South Park Mexican, quien poco a poco amasó reconocimiento y respeto.

Su cuarto álbum titulado 3rd Wish to Rock the World (1999) le trajo su primer gran hit, High so High. En adelante subió como la espuma. De acuerdo a un medio de Texas, SPM se convirtió en un héroe para los jóvenes hispanos estadounidenses a nivel nacional.


Antes de sus conciertos daba charlas contra las drogas y las pandillas, además de recomendar a sus fans que se quedaran en la escuela. Su compañía Dope House Records, donde el productor ejecutivo era su padre, su hermano era CEO y su hermana era estilista, firmó un contrato de distribución con Universal Music en el 2000 y expandió su alcance.

El “héroe” de “la raza” y figura de inspiración de miles de chicos tenía la plataforma para ser una superestrella internacional, pero la vida pisó el freno a partir de septiembre de 2001.

La hija de nueve años de uno de sus mejores amigos se quedó en la casa de South Park para tener una pijamada con su hija Carley Coy. SPM, vestido con un bóxer y camisa, se unió a ellas.

Según la niña, las hizo ver La Masacre de Texas y cuando ella estaba acostada, acarició sus nalgas. A la hora de dormir, la visitante que sufría de insomnio vio al padre de su amiga en la puerta. Houston Press reseñó la descripción de la víctima de lo que pasó después.

“Se acercó a la cama, se arrodilló y metió las manos en la panty de la niña. Ella se quedó inmóvil fingiendo que estaba dormida esperando que Coy se fuera.

Él caminó al otro lado de la cama, se arrodilló otra vez, apartó su panty con la manzo izquierda y comenzó a lamer su vagina (…) No se detuvo por nueve minutos.”


La niña le contó a su mamá y lo denunciaron en la policía. Arrestaron a SPM, lo acusaron oficialmente y fijaron una fianza que pagó.

En diciembre de ese mismo año se sumó otro delito de abuso sexual a una menor, pues se encontraron registros de que en 1993 una chica de 14 años dio a luz a un bebé de SPM. En ese entonces él tenía 24 años.

Fueron unas navidades amargas para “el héroe” que iba a afrontar los cargos ante un tribunal en mayo de 2002. Aprovechando la libertad momentánea de la fianza, dejó de beber alcohol y fumar marihuana.  El tres de febrero del 2002, a tres meses del juicio, quiso desestresarse y tuvo sexo con dos fans en un motel. Solo había un problema, las “groupies” tenían 14 años.

Lo arrestaron otra vez, fue hallado culpable de abusar de la niña de nueve años y lo sentenciaron a 45 años. Aunque está encarcelado, ha estrenado cuatro álbumes y el último, Forty Eight (2018) cuenta con versos de su hija Carley.

Sus fans mantienen una campaña permanente en línea exigiendo su libertad y argumentando que fue víctima de una conspiración (solo tienes que ver los comentarios en YouTube). Y esa, amigos, es la espantosa historia de South Park Mexican.

 

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