Kinito Méndez y el primer acercamiento del merengue a las calles

kinito méndez

Los hechos sociales son el caldo de cultivo de donde salen los sonidos que identifican a un pueblo o comunidad. Así pasó con la Salsa tras la migración masiva de cubanos, boricuas, dominicanos y panameños a Nueva York y lo mismo ocurrió con el rap tras los años de opresión policial y discriminación en la comunidad negra.

En ese sentido, la República Dominicana fue protagonista de su propio fenómeno, generando los primeros antecedentes de música callejera al insertar al barrio dentro de su música folclórica: el merengue, a través del genio de: Kinito Méndez.

El merengue es la música folclórica de los tigueres, un sonido que se viene cultivando al son de la idiosincrasia dominicana. Durante los 80, cuando el merengue empieza su despunte comercial de la mano de virtuosos como: Wilfrido Vargas, Sergio Vargas o Fernandito Villalona, teníamos una música bien cuidada a nivel de arreglos y composición.

El merengue salió de los campos dominicanos y se estableció en la ciudad como: merengue de salón, de la mano de músicos estudiados. De manera que, acabó convirtiéndose en una representación de la clase dominante del país.

Así era la línea del género basado en güira y tambora, pero algo estaba ocurriendo en los barrios dominicanos. Era imposible tapar el sol con un dedo y en las zonas marginales se levantaba una generación que estaba siendo tapada por las clases que moldeaban el sonido del merengue.

Así aparece una orquesta que directamente desde el barrio, llegó para cambiar los códigos de la música de un país que solo se estaba dirigiendo a un sector. Se trata de Pochy y La Cocoband.

Pochy, líder de la orquesta inicia este camino junto a su cuñado: Kinito Méndez. Un novel compositor que ya traía algunos éxitos locales a cuestas. En un momento en el que todo el merengue se basaba en arreglos pomposos y romanticismos, Kinito y Pochy atacan con un nuevo material.

Un ritmo endiablado, como que encendieran los motores de la güira y la tambora, mucho más simple musicalmente y con una cotorra más popular y callejera que poética.

Las letras de la orquesta venían de la mano de Kinito, quien tenía el genio perfecto para lograr la inserción del barrio en el merengue. Así empezaron los primeros tintes de la calle en la música folclórica de República Dominicana, con temas como: La Faldita, La Flaca, el bombillo y A usted lo botan, llenos de refranes y jerga callejera, un estilo bien alejado de clásicos como: Seré de Fernando Villalona, por ejemplo.

La Cocoband fue un trampolín para Kinito y su estilo, que ahora lideraba: La Rokabanda. Un sonido similar al de su sociedad con Pochy y con sus letras características llena de códigos populares y callejeros. Luego de esto, camina en su proyecto en solitario sin dejar atrás ese estilo lleno de mambo y calle. Kinito representó al tiguere ocurrente, ese con una respuesta ingeniosa para todo, una cara muy representativa del dominicano que se mueve en las calles.

Orquestas como Jossie Esteban y La Patrulla 15 y el mismo Wilfrido Vargas, terminaron dando el empuje a este fenómeno de introducir las calles en el merengue. Kinito Méndez y sus orquestas dieron un asalto musical a las clases dominantes, dándole una dosis de calle al merengue de donde terminan naciendo: Proyecto Uno, Fulanito y toda la tendencia de mambo urbano y merengue callejero que hasta hoy sigue en auge.

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