El dancehall de protesta que se volvió un clásico en Panamá

La influencia musical jamaiquina se siente en Panamá como en ningún otro sitio, así es como en nuestro idioma fueron los panameños los herederos y encargados de hacer trascender el sonido nacido para los parties de la isla.

De modo que en la zona istmo, las referencias principales a la hora de hablar y hacer música callejera vienen de Jamaica, no obstante, después de tantos años desarrollando e imprimiéndole su identidad, el dancehall se convirtió en plena, dotando a las calles panameñas de un medio de expresión musical.

Pero el hecho de que este sonido esté hecho para la fiesta no le quitaría la posibilidad de ponerse serios ante la realidad que vivían y así es como en en 2008 aparece una canción de protesta contra toda clase política panameña sobre un ritmo de dancehall: La chucha de su madre.

Dj Black es el principal implicado en este atentado que nadie esperaba contra la clase dirigente del país. Una rola que desde la música es brutal, con un instrumental que parece una combinación de percusión y beatbox, junto a un compás increíblemente pegajoso de modo que nada más con ese ritmo ya el tema auguraba buena recepción.

Pero lo realmente atractivo estaba en la letra de la canción, donde Dj Black le manda fuego a toda la clase política del país, habla de los problemas más fuertes que para el momento vivía la sociedad panameña: los bajos salarios, la explotación laboral, las promesas cada cuatro años de los candidatos y que luego nunca más aparecen hasta cuatro años después, temas de racismo y el crecimiento acelerado de la Ciudad de Panamá en detrimento de las clases más vulnerables.

Esta canción se convirtió en un clásico porque la realidad que plasmaba era indiscutible, todos los panameños se sintieron identificados e hicieron suya esta rola que cada vez que suena genera un alboroto increíble entre todo el que la escuche.

Aun cuando se trata de un ritmo bailable, La chucha de su madre reúne lo elementos musicales que identifican las calles de Panamá en forma de dancehall en español o plena y le imprime un componente social imposible de pasar por alto.

Esta canción aunque fue censurada por el gobierno del país, 10 años después sigue siendo coreada a todo pulmón en cualquier party donde se reproduzca, porque todos saben que la culpa la tienen ellos, los chucha de su madre.

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