La importancia de ser dueño de los masters en el Hip-hop

Un tema que ha estado volando últimamente en las redes sociales es que los artistas no son dueños de sus masters. Un “master” es un término utilizado para referirse al copyright original de grabación de una canción. Cuando un artista graba una canción, también está creando una grabación de sonido original protegida por la ley de derechos de autor.


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Con el panorama del negocio de la música constantemente involucrado, muchos artistas, particularmente aquellos firmados a las principales discográficas están negociando acuerdos para conservar la propiedad de sus grabaciones. Todo el revuelo de este tema viene porque la estrella del pop Taylor Swift no posee los masters de sus grabaciones y ha estado expresando públicamente sus sentimientos y frustraciones.

Durante muchos años, el acuerdo de grabación estándar se estableció para que los artistas cedieran todos sus derechos dentro de las grabaciones de sonido a cambio de una regalía. Sin embargo, eso es esencialmente lo que es un contrato discográfico. Las compañías discográficas están en el negocio de vender y distribuir música grabada.

La tecnología siempre ha sido la fuerza impulsora detrás de la industria de la música. Entonces, con el desarrollo de los servicios de transmisión de música y otras plataformas en las redes, muchos artistas pueden entregar contenido musical directamente a sus fanáticos sin depender de las compañías discográficas. Dichas prácticas han dado influencia a los artistas nuevos y bien establecidos al negociar acuerdos discográficos.

Por ejemplo, artistas como Chris Brown y Beyoncé ya no están en acuerdos discográficos tradicionales. Ahora poseen sus masters y se asocian con sellos discográficos para distribuir su música bajo un acuerdo de licencia. Muy distinto a un contrato de grabación. Este tipo de acuerdo les permite tener un control completo sobre sus grabaciones y su utilización en el futuro.

Muchos artistas dentro del Hip-hop tradicional (previo a SoundCloud) no eran dueños de su contenido. Puede que se pregunten por qué un sello discográfico haría tal trato, pues simplemente porque las compañías discográficas están en el negocio de vender música grabada. Así hacen dinero. Incluso el veterano del rap, Nas, aprendió sobre el valor de ser dueño de sus producciones por las malas.

En una entrevista, Nas fue muy sincero acerca de no poseer las grabaciones originales de sus primeros cuatro o cinco álbumes. El legendario artista discográfico Prince, que fue un defensor durante mucho tiempo del salario justo y la propiedad, luchó contra las principales discográficas durante años antes de su muerte. Desafortunadamente para Nas, su falta de propiedad dentro de sus grabaciones hizo que se detuviera una colaboración entre él y Prince.

Prince no contribuiría a ninguna grabación sin obtener la propiedad del master. ¿Y esto como afecta a los productores? La mayoría de los productores están familiarizados con la negociación de la propiedad dentro del copyright. Este proceso también se conoce como asegurar divisiones de publicación. Pero, ¿qué pasa con las divisiones de copyright de grabación? Como parte de la práctica común, los derechos de autor de la grabación de sonido se dividen en partes iguales y el 50 por ciento de la propiedad va para el artista y el productor.

¿Qué pasa si se produce una canción para grandes artistas discográficos como Chris Brown, Beyoncé o de Lil Nas X? Solo por poner ejemplos. Con tantos artistas tratando de conservar la propiedad de sus masters, los artistas intentan que los productores transfieran sus derechos de grabación para tener más control sobre sus catálogos de canciones. Sin embargo, esta táctica no es nada nueva.

Tradicionalmente, los productores han renunciado a sus derechos de grabación originales a cambio de una regalía de producción porque ese era el modelo comercial de la industria creado por las principales discográficas. Esto ya no es el estándar. En la mayoría de los acuerdos de grabación de artistas, el sello discográfico acuerda pagarle al artista una regalía (un porcentaje de las ventas de discos) a cambio de vender sus masters.

El artista luego le paga al productor una regalía de su parte. Si las discográficas están menos interesadas en poseer grabaciones maestras hoy, ¿por qué los productores deberían transferir sus derechos de grabación de sonido a alguien? La industria musical es complicada y la del Hip-hop lo es aún más. Pero algo sí es seguro, la independencia de los artistas y productores es cada vez más notoria. En un futuro cercano, seguramente cada rapero será dueño de sus masters al 50/50 con su productor.

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