El ascenso del productor Murda Beatz: “El chico blanco de la música trap”

Un chico canadiense tan blanco como una hoja es el rey del trap. El ascenso de Murda Beatz es sorprendente pero no fortuito. Cuando empezó a producir a los 17, Canadá no era reconocido por su escena musical. Drake daba sus primeros pasos y The Weeknd estaba mucho más atrás.

Murda, nacido como Shane Lindstrom, posee toneladas de determinación. Sus padres lo criaron con rock pero el video Hate It Or Love It de The Game 50 Cent lo hizo amar el hip-hop. En el 2012 decidió irse a Chicago para entrar al negocio de la música drill y construir un nombre reconocido en redes sociales.


En Chicago trabajó con Chief Keef Lil Durk. Su atención giró a Atlanta porque consiguió en Internet a un pequeño trío desconocido llamado Migos. Le mandó decenas de beats que terminaron conquistando a QuavoTakeoff Offset. Eventualmente se mudó con ellos y se convirtió en su productor.


Para la fecha, el nombre de Murda aparece como productor en Butterfly Effect de Travis ScottStill Got Time de ZaynMotorSport de Migos, Fefe de 6ix9ine Nice For What de Drake que creó mientras jugaba NBA2K. Todo lo que hizo hace cinco años para que lo reconocieran, está dando frutos.


Eligió llamarse Murda Beatz porque su misión era asesinar beats. Pasaba día y noche stalkeando las cuentas de Twitter de los raperos. Cuando tuiteaban, les respondía cosas como “tengo unos jodidos beats geniales”. Se dedicaba a ir a eventos y entregar memorias USB; aunque no consiguió nada con eso, la idea era que supieran que existía. Perdió amistades porque prefería quedarse en casa produciendo en vez de salir a beber.

Las cosas se pusieron difíciles, sus finanzas estaban llorando, al punto que Western Union reportó su cuenta por actividad sospechosa debido a que las transacciones que hacía eran demasiado esporádicas.

Reconoce que la gente pensaba “es blanco, no puede hacer música gangsta”, pero no tuvo miedo ni se preocupó por lo que pensaran de él. Junto a la dedicación, la confianza fue clave del éxito que lo tiene en la cima de los charts. Entendió que las conexiones por Internet no estaban funcionando y empezó a construir vínculos con personas cercanas a los raperos. Así conoció a Chief y Drake.

“No quería ser como los 10 mil chicos de la Internet que hacen beats, salí para ser reconocido como el chico blanco de la música trap”.


Actualmente se da el lujo de rechazar peticiones de beats y parte de eso se lo atribuye a que supo manejar sus negocios desde que tenía 17. “Los ejecutivos de la industria no ven esto como un sueño, es un negocio, tienes que aprender a moverte”, es uno de sus lemas.

Espera que su ascenso inspire a otras personas porque la música no se trata del color de piel, sino de crear buena música y conectarse con la gente.

 

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