Celebramos a Oscar D’ León: “Mientras exista mi garganta podré vivir feliz aunque me falte un ojo”

En mayo se cumplirán cinco años desde que Oscar D’ León sufrió un accidente que le quitó la vista en el ojo izquierdo.

Se preparaba para salir al aeropuerto de Miami, lo esperaba una serie de conciertos en Venezuela.

Es un hombre clásico, formal, le gusta lucir relojes; tiene una colección que está entre el reflejo de su riqueza y lo invaluable de las memorias y sentimientos. No podía partir sin empacar uno; todos están resguardados en una caja fuerte, encima de un estante, dentro de un contenedor en forma de pirámide.

Sacó la pirámide y agarró uno de los relojes. Sin intención, otra de las cosas que resguarda la caja fuerte, cayó. Se agachó para recogerla y cuando empezó a levantarse, miró hacia arriba para ver la filosa punta de la pirámide incrustarse en su ojo izquierdo.

Fue certero. No había dolor pero la vista desapareció. Sabía que era grave.

Llenó su espíritu de valentía, mantuvo la calma. Eso permitió que los doctores salvaran el glóbulo. La vista seguía ausente.

En su primera aparición ante los medios después del accidente, Oscar explicó que un equipo de 15 médicos lo atendió. También reveló que esta era la octava operación que tenía su ojo.

Desde hace más de 20 años sufría por problemas en las corneas, retinas desprendidas, cataratas y otras que se complicaron por la “bailadera y movedera” de “el diablo de la salsa”. Curiosamente, estaba a poco tiempo de operarse el ojo antes del accidente.

Se mantenía optimista, el equipo de oftalmólogos y cirujanos preparaban una operación tres meses después, con la que que recuperaría su vista.

No fue exitosa.

Un año después apareció en un programa de televisión contando que la vista en su ojo izquierdo se había ido para siempre. Recordó que en el momento en que pasó todo solo podía pensar en que no cumpliría con sus compromisos en Venezuela.

“Es bastante desagradable para el que está montando un espectáculo que ha vendido sus entradas y reservó fechas en un teatro”.

Nos asombró al decir que había estado en una situación similar cuando tuvo el primero de sus tres ataques al corazón (en serio, tres).

“Cuando me dio el primer infarto, mi orquesta quedó tocando y yo todo lo que decía era que cumplieran (con el público)”, explicó.

“El sonero del mundo” se ha mostrado siempre agradecido con los doctores y sus fanáticos, que hasta organizaron misas por la mejora de su ojo. Los amantes de la buena salsa unieron todas sus buenas vibras.

No ve por un ojo, pero sigue siendo uno de los artistas más reconocidos, aplaudidos y queridos de todo el globo.

Hoy seguimos celebrando las palabras con las que inició aquella vez, cuando le habló por primera vez a su pueblo después del accidente.

“Mientras exista mi garganta podré vivir feliz aunque me falte un ojo”.

¡Grande, Oscar! Nos tiene a la espera de su nuevo sencillo, Mi Anhelo, que tiene fecha de lanzamiento para mañana.

Mientras esperamos lo nuevo, seguimos gozando “sabroso” con sus adorados hits.

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