”The Big Day”: Analizamos el tan esperado álbum de Chance the Rapper

Chance the Rapper es un personaje complicado dentro de la industria. Chance tiene la facilidad de crear debates alrededor de su trabajo como ningún otro. Es una bandera de la modernidad cuando hablamos de la cultura, y él sabe cómo funciona todo actualmente. El disco físico ya no tiene tanta relevancia. En The Big Day, Chance the Rapper se encuentra ampliando su producción en resultados variables.


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The Big Day logró ser tan llamativo como sus trabajos anteriores. La entrega logró posicionar a Chance dentro de una escala que no estamos del todo seguros si será de su agrado. Pero, la mera mención de Megan Thee Stallion es tentadora y genera un hype bastante alto. Su inclusión impulsa a Chance para ofrecerle un punto de partida.

El mayor atributo de Chance en el disco sigue siendo su narración. Incluso en las mejores secciones del disco. Un buen ejemplo de esto ocurre cuando Ari Lennox altera su voz para reflejar un flashback nostálgico total. Incluso Chance the Rapper adopta el flow memorable de Fu-Schnickens para llevarnos rápidamente a los 90s.

Hay una sensación de que Chance the Rapper formuló su debut como un hombre de familia. La pregunta es, ¿será revolucionario en el hip-hop? ¿O Chance the Rapper simplemente creó un campo de visión para sí mismo y para nadie más? Si la respuesta es un Hip-hop más inclusivo, Chance the Rapper es simplemente la bandera.

Aunque menos temático que sus mix anteriores, The Big Day gira principalmente en torno a su boda con su novia de toda la vida. En un intento de quitarle el bastión de letrista a su mentor Kanye, Chance ha curado estas festividades en torno a su álbum. En su mayor parte, mezcla los temas como un indicativo de la experiencia Chance. El rapero coprodujo todas las canciones de este proyecto. No hay nada que sugiera que está rompiendo el personaje.

22 pistas equivalen a todo y nada al mismo tiempo. Dios, el matrimonio, la paternidad, los hijos, la edad adulta, el futuro. Todas las cosas pesadas que se sienten claramente en la vida de Chance. Al tratar de honrar todo el amor y la música que lo conmueven, Chance se convierte en un MC mal aconsejado para una recepción desigual.

Las canciones son demasiado arriesgadas hasta que se vuelven rígidas y demasiado pensadas. Después de reclamar el subgénero del rap religioso en Coloring Book, Chance está tratando de superarse convirtiéndose en el alegre y recién casado papá del rap. En algún lugar de esa idea, o tal vez antes, perdió el control.

En la superficie, Chance no se ha alejado demasiado del mando. Hay suficientes destellos de genialidad a lo largo de la entrega. Desde confianza reflexiva durante Sun Come Down hasta Ballin Flosse. Existen temas que pueden dar la cara por el álbum, pero no lo suficiente como para sostener un esfuerzo mal dirigido.

Sus fracasos aquí son producto de su buena fe. Reunir a su familia en santo matrimonio bajo la bandera de Dios es claramente muy importante para él. También es un medio para llevar su vida por el buen camino. Do You Remember, nos brinda un alivio y una vista hacia las ideas principales de Chance.

Pero, canciones como I Got You (Forever and Always) y Found a Good One (Single No More) nunca alcanzan el nivel esperado. Estos temas no van más allá del entusiasmo de sus títulos. A lo largo de toda la celebración, no hay mucha consideración por lo que realmente significa ser esposo y papá.

Se necesita mucho para lograr que la alegría de un matrimonio se convierta en incomodidad. Pero Chance está a punto de lograrlo rapeando sobre lo bueno que es todo alrededor de esto. Su esposa e hijo son sus musas, pero casi nunca se manifiestan como humanos más allá de su fascinación. No te hace preguntarte nada al respecto, solo repite una y otra vez las mismas cosas.

Uno de los grandes poderes de Chance ha sido equilibrar demasiadas temáticas en su estilo único. Su envidiable visión era un mecanismo de defensa para ver y saber demasiado antes de tiempo. Ahora, mientras continúa elevándose, es como si hubiera conquistado el juego y todo lo que queda es una enorme felicitación.

The Big Day se siente cerrado. Sus líneas no solo son más rígidas, también son dogmáticas. Él ama a su hija, ama a su dios, y cualquiera que no comparta ese amor es un disidente. Es tan repetitivo en su adoración que puede sentirse artificial. El álbum es opresivamente optimista, pero no está exento de maravillas rescatables. El sabor agridulce es evidente.

Por otro lado, The Big Day es, técnicamente, un buen álbum para los estándares contemporáneos. Chance encuentra numerosas formas de evocar el pasado. Es un curso de flows que se creían extintos para las nuevas generaciones. The Big Day no se siente en absoluto como un disco debut, pero quemar a Chance por ello sería injusto. Simplemente es decepcionante que un álbum así provenga de la misma persona que nos regaló Acid Rap.

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