”Crecer en Oxnard me dio el valor y la iglesia para encontrar mi voz. Una ciudad más (en Ventura) fui más allá y encontré mi profundidad. La dualidad de cada lugar me inspiró mucho. A partir de eso hice dos álbumes al mismo tiempo, pero retuve uno porque habrían sido demasiadas canciones para tocar en vivo para todos ustedes”

Desde el principio, queda claro que Ventura y su predecesor son bestias muy diferentes. Pero, están relacionados por la gran versatilidad del intérprete. En Oxnard se ve a Anderson poniendo su mejor pie en la cultura. Si en el anterior veíamos a Paak disfrutando del esplendor del éxito, Ventura contiene a un Anderson mucho más tenaz y con bastante hambre de éxito.


Su energía creativa se ha convertido en su tarjeta de presentación. Su último trabajo es una clase magistral de confianza artística. Partiendo de dos de sus composiciones más fascinantes, Come Home y We Can Make It Better, cualquiera podría haber sido eclipsado por talentos de alto calibre como Andre 3000 y Smokey Robinson. Pero no es el caso de Anderson. Él toma la presencia de estas leyendas con calma y hace que sus líricas sean consideradas con una estima similar.

De ninguna manera podemos considerarlo una carta de amor fiel al pasado. La vitalidad de Ventura proviene de la explosión de todo el estilo post-género que hizo su nombre en sus antepasados ​​de Venecia y Malibú.

Se sospecha que es la última entrega de una tetralogía. Su producción, que incluye contribuciones de Pomo, Dem Jointz y la ingeniería del propio Dr. Dre, proyecta unas suntuosas maravillas musicales que tienen sus propios puntos de referencia y peculiaridades. En temas como Twilight y Chosen One, se forma una especie de pieza faltante entre la exploración del P-Funk y sonidos influenciados por el jazz. El bajo forma parte importante de la estructura de estos temas. El disco puede llevarte a puntos eufóricos, pero, eso no significa que pierda la profundidad lírica.

Aunque Ventura puede transportar al oyente a un paraíso lleno de arena y mar, la alegría no deja de tener sus consecuencias. En sencillos como Reachin’ 2 Much y Gold Heels, se lamenta de las complicaciones que surgen del abuso de sustancias. No importa cuán alegre sea la musicalidad cargada de saxofón, Paak demuestra que las sustancias no son de ninguna manera parte de una mente consciente.

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Una celebración ligada al activismo y la resistencia de los negros, logra una extraña música de protesta que rompe moldes. La misma podría invitarte a una pista de baile mientras reclama “si construyen un muro, saltemos la valla”. El álbum busca un triunfo sobre la adversidad, como una de sus preocupaciones principales.