“La vida es un lamento que como el infierno arde”: Yomo y sus rimas geniales

El de 30 de agosto del 2005, ante las multitudes, Yomo “nació” con el álbum Sangre Nueva y el sencillo Déjale Caer To’ El Peso. Héctor El Father vio una “estrella de oro” y lo convirtió en un sueño hecho hombre. La riqueza y fama lo rodearon, el lema de su nueva vida era “pa’ los enemigos, plomo y pa’ las gatas, besos”. Pronto entenderíamos realmente quién era Yomo, un poeta lleno de rimas geniales.

Alejado de la popularidad masiva que ganó “dejándolo caer”, expuso sus inseguridades ante la audiencia. No se trataba de ser sensible y romántico cantando baladas, realmente se comprometió con ser un artista sincero al que no le daba miedo reconocer que podía ser frágil, una cualidad que haría resaltar a Kendo Kaponi unos años más tarde.


Mostró sus sentimientos a flor de piel. Su voz no es “bonita”, es apasionada y te hace sentir el dolor. Abiertamente ha tocado temas de salud mental y su dualidad, navegando entre la depresión y bipolaridad.

Precisamente esa “inestabilidad emocional” lo hacía un tipo peligroso, cuando lanzaba una canción de “maleanteo” sentías que era capaz de cumplir lo que decía. Es una lástima que su nombre no sea mencionado cuando se hable de los grandes liricistas boricuas que surgieron a partir del 2000.

Al parecer hay varias personas que insisten en olvidarlo y no darle el respeto y reconocimiento que merece, nosotros mencionaremos algunas de las frases de Yomo que lo fijaron como un artista increíble en nuestros ojos.


“Y es que la vida es un lamento que como el infierno arde, pero acuérdate que no está hecha pa’ cobardes” – My Destiny.

“Anoche mis ojos quedaron perplejos al ver el reflejo en el espejo de un corazón roto que sufre el adiós que me diste, cuando te fuiste, distancia triste” – Amor de Lejos.

“Tres razones pa’ joderme, pa’ seguir viviendo, viendo cómo los que quiero, puñeta, se siguen yendo; amando, cantando, confiando, poco a poco muriendo; por dentro echo llanto, pero por fuera riendo” – Así Es Mi Vida.

“Desde que te siento ausente, la ausencia se siente y suele despertar temores, al punto que sientes que Dios no te escucha por más que en las noches le ores, se marchitan los colores del corazón como flores, por eso por las noches pa’ no soñarte me desvelo” – Hacerte Mía.

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